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sábado, 18 de junio de 2011

Tengo en mi Mano una Tromba de Vientos



Tengo en mi mano una granada, mi mano tiembla por lanzarla.
Frente a mí, el blanco: una colina de tulipanes y narcisos con más colores que individuos.
¿Por qué quiero lanzarla? ¿acaso para fulminar su belleza? ¿acaso para desperdigarlos en la ladera?

Tengo mi mano una tromba de vientos, tengo en mi mano una jaula donde cabe mi cuerpo y tengo en mi mano restos de manos zurcadas que ya acaricié, pero que aún están en mi mano; y debo elegir, entre una colina de tulipanes y narcisos, una tromba de vientos y una jaula; o esperar por las manos pequeñas que ya conozco y acaricié, que sean ellas las que quiten esta granada de mis manos y la ahoguen en el río, para nunca más salir de ahí.
Tengo en mi mano la daga que me hace temblar, tengo en mi mano una tromba de vientos.

2 comentarios:

  1. UY HERMOSO........MARAVILLOZO..!!

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  2. Me gustan las granadas. Sea donde sea que compre una, el que me las vende no puede evitar hacer un comentario bélico. Siempre me río escandalosamente pese a lo predispuesta que voy a las bromas. Esa es la explosión.
    También me gustan porque recuerdo que en algunas ilustraciones medievales de la Virgen sosteniendo a Jesús, se simboliza a la humanidad con una granada, por lo esférico, y porque cada granito es diferente al otro, pero tienen en común una semilla proveniente de la misma naturaleza y esencia. Independiente a si soy creyente o no (que no lo se) siempre me ha parecido una imagen muy bonita.

    (y por cierto, los narcisos son mis bulbos favoritos :))

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